El domingo sentí que la Vero de siempre, la que venía siendo hasta haces unos meses ha vuelto. Al 100% y para quedarse. Y ha subido un subidón bestial.
Este verano ha sido complicado. Justo de cara a Semana Santa me despidieron de un trabajo en el que estaba muy quemada. Nunca terminé de encajar en esa empresa, con un ambiente bastante enrarecido. Desde enero ya se veía venir que la cosa iba mal. Intuí el desenlace, que no fue nada trágico para mí. Era la mejor salida para mi tras un par de meses sin que me dieran trabajo, sabiendo que algo iba a suceder, semanas de mucha tensión. El despido fue por causas económicas (eso ayudó a que con la nueva ley viese mermado mi finiquito) y es cierto que sobraba gente en ese momento y yo lo pasaba muy mal estando mano sobre mano 8 horas sentada sola en un despacho. Para mi autocomplacencia (y suya) me dijeron que lo hacían porque no les quedaba otro remedio y que estaban muy contentos con mi desempeño profesional hasta el momento.
Puedo decir que me alegré. Era un cambio que necesitaba, pero no me atrevía a dar por la mala situación económica del momento y porque siempre da miedo abandondar la comodidad y cambiar seguridad por incertidumbre. Ayudaba el hecho de que me encontraba en una relación en la que me sentía radiante, fuera de mí (en el buen sentido) y que se acabó exactamente 7 semanas después de quedarme en paro (y que sólo duró 12 meses menos 2 días).

Hay gente que no cree, no confía, no se involucra o simplemente se aburre de lo que tiene. Yo confiaba en el proyecto y en la persona con quien lo tenía. Pero la otra parte no. Y toda mi vida que se sostenía mucho en eso se derrumbó. Sin trabajo y sin pareja. El amor es um poco como el aire. En cualquier momento pueden soplar otros vientos y se va a otro lado.
En fin que lo que se veía como el verano de mi vida, en paro -o sea con todo el tiempo del mundo para hacer lo que quería-, muy enamorada, con mil planes e incluso con proyectos nuevos en la cabeza, empezó como un verano de pesadilla. Volví a vivir con mis padres y me alejé de Madrid. Me sentía muy mal. No encajaba ya en ningún lado, y los dos “fracasos” laboral y personal, hicieron que dejase de ser como solía ser, alegre siempre, positiva, fuerte… Los que me conocéis ya sabéis de qué hablo.
Al final el verano sí ha sido uno de los mejores de mi vida. Tanto que me ha costado venir a Londres y dejar tantas cosas buenas en la Coruña. Familia, amigos de siempre, nuevos amigos, la playa, la ciudad misma, la noche coruñesa, Caión (el pueblo de mi madre donde tengo grandes amigos y donde pasé gran parte del verano). Por cierto sin muchos de los que me leéis recuperarme de todo lo que he contado antes y pasarlo tan bien hubiera sido literalmente IMPOSIBLE.

Pero venir a Londres era algo que tenía que hacer. Para mi esta decisión implica muchas cosas a la vez: ruptura con el pasado, cumplir un sueño, abrir nuevos horizontes (profesionales y personales), aprobar con nota la asignatura pendiente del inglés, un reto, una apuesta por mí misma, una forma de volver a enamorarme de la vida, reencontrarme con la Vero de antes, volver a enamorarme de mi trabajo, recuperar la confianza.

Y el domingo sentí que una parte muy importante de todo esto ya estaba hecha! Tuve mi primera entrevista de trabajo y me supe desenvolver, me han contratado y hasta me apetece trabajar en una cocina de un pub haciendo de todo. Creo que hace más de 10 años que no curro de “curranta”. Sé que va a ser complicado, pero también sé que puedo con esto y con todo lo que se me ponga por delante. Porque soy trabajadora, siempre he sido una suertuda, tengo muchas ganas y porque miro el camino que tengo por delante con una sonrisa SIEMPRE.

También ayudó a mi subidón el que en el trabajo que hice la noche del sábado me dijesen que tengo buen inglés (que parece que llevo años aquí, nada menos), que la persona que te va a contratar te dice que no le hace falta terminar la entrevista, que ya estás IN, conocer a españoles como Jordi que te animan a luchar aquí por una carrera profesional de verdad, porque no solo podemos trabajar de camareros, dependientes o limpiando,… Porque nosotros lo valemos!!

Siento la dosis de sentimentalismo de esta entrada, espero que no dejéis de leerme por esto 🙂 

A lo largo de esta semana me confirmarán si ya hago el “día de inmersión” en la empresa este domingo y si empiezo ya. Ya os contaré. De momento ya he pasado la entrevista para conseguir el NIN para trabajar (National Insurance Number) y sólo queda esperar.

Os dejo con algunas fotos de mis últimos paseos:

 

See you!

 
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